El sistema monetario almorávide se articuló sobre el dinar de oro, continuador del mitqāl de unos 4,2 g, ley muy alta (en torno al 95-98 por 100 en tiempos de Yūsuf b. Tāšufīn) y cuya pureza se fue resintiendo con el paso del tiempo. De él deriva el morabetino de los reinos cristianos. La plata, mucho más escasa en Occidente, se acuñó sobre todo en al-Andalus en forma de quirates (qirāṭ), pequeñas piezas generalmente circulares de en torno a 1 g y ley elevada, junto con fracciones de medio quirate, mientras que el dirham canónico de unos 3 g apenas tuvo presencia real. En la práctica, la plata funcionó como moneda fraccionaria del dinar, sin una paridad fija y estable: su valor relativo oscilaba según la ley, el peso y la coyuntura, y la inflación de la segunda mitad del siglo XII acabó depreciándola.

Dentro de este sistema, debe destacarse la emisión en Baeza de una serie de morabetinos de oro fechados entre 544 y 548 H (1149-1154 d.C.), fabricados durante la ocupación de Alfonso VII, que había tomado Jaén y llegado a Almería en 1147. Las monedas no mencionan al rey. Son emisiones locales adaptadas al morabetino en uso, con una ligera adaptación para su circulación en Castilla, y tuvieron amplio uso en el mercado toledano durante bastante tiempo. La atribución descansa en la propia epigrafía: el anverso lleva la profesión de fe islámica y el nombre del califa abasí. El reverso declara que el dinar se acuñó en Baeza “con el par de Castilla”, en la fecha de la hégira, que en el ejemplar ilustrado es 548 H. No hay datos arqueológicos, pero sí numerosas referencias en la documentación toledana hasta 1180.

A este período se ha atribuido la emisión de quirates de vellón, de escritura muy tosca, anónimos y con reconocimiento solo al califa abasí. Los fecha en el periodo de ocupación castellana de Baeza, hacia 544-548 H (1149-1153), por su vínculo con los dinares baezanos a nombre del abasí (Vives 1992-1996), cuya orla dice que se acuñaron “a ley de Castilla”. Algunos de ellos muestran un metal algo más puro, repiten la misma frase que esos dinares y tienen un estilo semejante, lo que ha permitido asignarlos a Baeza; los demás podrían proceder de ella o de localidades incluidas en el pacto de ‘Abd al-Mālik b. Sa’īd (señor de la Qala’t Banū Sa’īd, Alcalá la Real) con Alfonso VII, datado a comienzos de 1149, tras la muerte de Ibn Gāniyya, y la zona cae en manos almohades en 552 H (1157-1158). Otros disponen las leyendas en círculo, imitarían los quirates de Aḥmad ben Hūd.

Aunque se han atribuido otros ejemplares, las siguientes imágenes, todas ellas de Áureo & Calicó, muestran un quirate y un medio quirate del primer grupo y dos del segundo.